El celo es aquel periodo de tiempo en que las hembras tienen una serie de cambios hormonales y de comportamiento que hacen que el macho se sienta atraído. La finalidad es que el macho monte a la hembra para que quede “embarazada” y tengan crías. Los machos no tiene el celo, pero sí observaremos que están más nerviosos cuando hay hembras en celo en su entorno.

Sobre los seis meses, aproximadamente, alcanzan la madurez sexual. Es importante recordar que el momento preciso en que esta madurez sexual sea alcanzada puede ser variable y dependerá de la genética, la alimentación, y del ambiente donde se encuentra el gatito.

Las hembras son poliéstricas estacionales de ovulación inducida. Es decir que tienen dos períodos de celo, uno más corto a finales de verano y otro más largo e importante a finales de invierno. El hecho de que su ovulación sea inducida por la monta del macho hace que el éxito reproductivo de esta especie sea realmente elevado.

Las gatas no tienen pérdidas sanguinolentas por la vulva durante el celo, si observamos cualquier tipo de pérdida vulvar es un mal síntoma y deberemos llevar a nuestra mascota con urgencia al veterinario.

El “embarazo” dura aproximadamente 8 semanas y la lactancia ideal para los gatitos debería durar dos meses, aunque a las 3-4 semanas de vida ya pueden iniciar la alimentación con comida húmeda y pienso de gatito.