Hace pocos meses tuvimos el placer de contar con la colaboración de Jenifer Molina Tena, encargada del servicio de dietética y nutrición del Hospital Veterinario de la UAB. Jenifer nos explicó algunos puntos para saber si estamos alimentando correctamente a nuestras mascotas, y respondió algunas preguntas muy interesantes:

¿Le puedo dar premios a mi mascota?

Primero de todo, ¿quién no le ha dado premios a su mascota? ¿Pero sabemos qué le estamos dando realmente?

No existe un número de premios estándar, ya que hay gran variedad de tamaños de animales… En general, se dice que el máximo permitido sería lo equivalente al 10% de las calorías totales de su dieta. Cantidades mayores harán que se diluyan los nutrientes, y en consecuencia nuestra mascota no coma equilibrado.

Lo ideal son premios con bajo valor calórico, como la fruta y la verdura, aunque también existen en el mercado productos como los premios Educ de Royal Canin, Appetite Control de Advance o Treats Metabolic de Hill’s, o también, podemos dar bolitas de su mismo pienso como premio.

Prohibido darles restos de nuestra comida. Además de estar maleducando a nuestra mascota, equivalen a más de la mitad de las necesidades diarias de un perro de 10Kg o 1/3 de las necesidades de un perro de 20Kg, y encima no es un alimento completo y equilibrado…

Algunos ejemplos de premios que equivalen al 10% máximo aconsejado en un perro de 25Kg serías: 1 yogur de sabor, 2 quesitos, 2 galletas de perro, 1.5 rebanadas de pan, 3 porciones de sandía o 4 zanahorias.

¿Debemos alimentar a nuestras mascotas según lo hacían sus ancestros?

Es muy común encontrar comentarios sobre alimentación haciendo comparativas con lo que comen animales salvajes en libertad (lobos, gatos salvajes, etc).

Primero de todo, empezar haciendo un inciso histórico. El perro fue domesticado en el neolítico, es decir hace 9000-14000 años, y el gato se domesticó hace 9500 años.

Estos “ancestros” están en libertad en la naturaleza, cazan, comen carne cruda y huesos, y no comen carbohidratos. ¿Comer de esta forma les reporta algún beneficio a nuestros perros y gatos? La respuesta es NO. Pero, ¿les provoca algún perjuicio? .

El comer huesos tiene un alto riesgo de estreñimiento, obstrucción intestinal, perforación intestinal, rotura de piezas dentales…

Además, al realizar la secuencia del genoma del lobo y el perro se han detectado 3,8 millones de variantes genéticas, es decir 36 regiones genómicas presentaron cambios:

  • 19 regiones están relacionadas con genes con función cerebral.
  • 8 regiones relacionadas con la función en el desarrollo del sistema nervioso.
  • 10 regiones relacionadas con la función de la digestión de los carbohidratos.

La esperanza de vida de nuestras mascotas supera con creces la de sus antepasados, será que la vida que llevan éstos no es tan “saludable” como pensamos…

¿Es cierto que perros y gatos no digieren los carbohidratos?

Es cierto que los carbohidratos no son necesarios en animales adultos, ya que la glucosa que necesita el organismo proviene de los triglicéridos y los aminoácidos. Tan solo hay una excepción a esto: las hembras en gestación. Pero esto no quiere decir que no puedan digerirlos.

Los perros y los gatos tienen una buena capacidad para digerir los carbohidratos, siempre y cuando estén procesados, es decir, cocinados.

Anteriormente, ya comentamos, que había diferencias genéticas entre el perro y el lobo. Una de ellas es la mayor digestión de los carbohidratos. Este fue el paso principal en la domesticación.

¿Es mejor el consumo de carne cruda que cocinada?

Los que defienden que es mejor consumir la carne cruda alegan que existen enzimas en la carne que se destruyen con el cocinado. La realidad es que estos enzimas influyen muy poco en la digestión del alimento. Y, en cambio, algunos alimentos crudos contienen enzimas que inhiben la digestión o destruyen nutrientes esenciales, por ejemplo, la avidina presente en el huevo o las tiaminasas del pescado.

Los cereales y las verduras también son más digestibles cocinadas debido a la presencia de almidón en estos alimentos.

Y lo más importante, la ingesta de carne cruda presenta un riesgo microbiológico: infección por Salmonella, Listeria monocytogenes, etc, no solo para el animal si no para las personas de su entorno.

En un estudio realizado en Canadá en el 2002 se vio que el 80% de los animales alimentados con dietas BARF (basadas en carne cruda) eran positivos a Salmonella, y el 30% de estos animales excretaban Salmonella en sus heces (eran contagiosos a otros perros y personas de su ambiente).

Podéis consultar más sobre este tema en: http://www.fda.gov/forconsumers/consumerupdates/ucm403350.htm

¿La coprofagia es indicativa de que el animal padece alguna deficiencia nutricional?

La coprofagia es el acto de comer heces propias o de otros animales.

La corpofagia es más frecuente en perros que en gatos. La mayoría de los perros que llevan a cabo esta práctica no tienen ninguna deficiencia nutricional.

Podría tener alguna relación con el comportamiento ancestral: la búsqueda de comida, o ingestión de heces de los cachorros por parte de la madre… Pero en muchas ocasiones es más un comportamiento desencadenado por el aburrimiento o un juego…
Para prevenirlo debemos limitar el acceso a las heces suyas o de otros animales, y sobre todo, llevar una buena desparasitación.

¿Puedo confiar en las dietas caseras generalistas que se encuentran en algunos libros o en internet?

Las dietas caseras que podemos encontrar en libros o internet no son de fiar. Existen riegos potenciales de deficiencias nutricionales o excesos, los ingredientes, en ocasiones, son difíciles de encontrar, o las instrucciones no son concretas. Además, existe una falta de revisión crítica y ningún tipo de garantías (¿quién responde si hay problemas?).
Antes de dar una dieta casera a nuestra mascota debemos consultar con expertos. El Hospital Veterinario de la UAB dispone de un departamento de nutrición donde os pueden diseñar una dieta personalizada.